Aclaración

Es necesario aclarar ciertas cosas que, inexplicablemente, están llevando a confusión. Y digo esto porque cualquier persona que dedique unos minutos a leer lo que aparece en el blog tendrá una idea clara y meridiana de la atroz subjetividad del mismo. Otra cosa es hablar sin haber dedicado un minuto a leer.

El blog reza en su presentación:

Espacio de debate sobre los horarios del CP Pedro I de Barbastro.

El objetivo es conformar un espacio abierto de debate en el que todos los miembros de la comunidad educativa del Colegio Público Pedro I de Barbastro podamos intercambiar conocimientos, opiniones, ideas y/o dudas sobre los diferentes horarios lectivos que pueden implantarse en nuestro colegio.

Obviamente es IMPRESCINDIBLE FIRMAR Y mantener las normas básicas de respeto y educación.

Hasta el momento han participado pocas personas, yo entre ellas. En mi caso  he colgado la ley vigente, alguna aclaraciones, un mensaje de bienvenida para este curso 17/18 y un artículo que encontré en El País que, hasta el momento y en mi opinión, es la mejor muestra de neutralidad, diversidad de opiniones y variedad de las mismas que puede encontrase en la prensa española.

Creo que es obvio que  supone un espacio de debate en el que, como administrador, doy la misma prioridad a todos los comentarios y mantengo el riguroso orden jerárquico habitual en estos espacios: los temas/opiniones encabezan post y todos los comentarios a ese tema aparecen inmediatamente debajo.

Si alguien quiere escribir cualquier cosa, puede hacerlo, esté a favor o en contra de la jornada continua o partida, sea ateo o budista, alcohólico o abstemio. Creo que queda claro que no hay ningún tipo de criba, sesgo o intención,  excepto cuando alguien cree que el blog está hecho en beneficio de una tendencia determinada. Como las creencias son libres,  solo pediría que cuando quieran demostrar algo aporten pruebas racionales. Serán comprobadas y estudiadas.

En la web del Colegio Público Pedro I de Barbastro aparece en la parte superior un enlace al blog, conexión que fue aprobada en Consejo Escolar. Sin embargo hay quien  cree que enlazar en la web del centro un contenido que posibilita un espacio de debate, que permite la participación activa de la comunidad escolar y que puede generar la información y la reflexión necesaria a una probable  elección es “vergonzoso”. Les agradecería que me lo explicasen. Aquí, sin ir más lejos.

Huelga decir que ni existe ni deja de existir (más allá de las que el azar pueda determinar) ninguna relación ideológica entre este blog y el equipo directivo del colegio. Como administrador me cuidaré bastante de mostrar falta de neutralidad, algo que no impide eliminar cualquier comentario que no contemple las normas de uso propias de este espacio. Para todo lo demás existen redes sociales de diversa índole que permiten el anonimato, la defensa tribal y el insulto.

En el blog solo se piden dos cosas: firmar y tratar con respeto a los demás. Hasta el momento, no todos los participantes lo han cumplido. No me parece mucho pedir.

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Jornada escolar partida o continua, ¿cuál es mejor?

 Fuente: El País

El número de horas que pasan nuestros hijos en la escuela genera encendidos debates entre los padres.

Con cada inicio de curso escolar se reabren viejos debates entre posiciones aparentemente irreconciliables. Está el de los deberes sí o no, el de uniformes sí o no y también, entre otros, el que se centra en la jornada escolar: ¿continua o partida? Hasta hace no tanto, en España primaba la jornada partida. Hoy, como afirma Antonio Tinajas, la balanza está igualada. Según el catedrático de enseñanza secundaria y autor del artículo ¿Jornada escolar continua o jornada escolar partida?, publicado en la Revista Iberoamericana de Educación, “en general, son más las comunidades en las que las escuelas públicas siguen una jornada continua, aunque la población escolar total afectada por un tipo u otro de jornada es muy similar”.

Cabe recordar que las competencias en Educación están hoy cedidas a las Comunidades Autónomas y que son estas las que legislan sobre las características de la jornada escolar y sobre las condiciones en que es posible el cambio de la jornada partida a la continua. En la práctica, siguiendo esas condiciones, es cada colegio, a petición del Consejo Escolar y con la votación favorable del censo del centro, el que decide el paso de una jornada a otra.

Y aquí radica el primer punto de fricción. Para Leticia Cardenal Salazar, presidenta de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), esta es una decisión que “no debería dejarse a la autonomía del centro, como no se dejan otras cuestiones relevantes, como es la elaboración del currículo de las asignaturas, por ejemplo o el calendario escolar”. Una posición totalmente opuesta a la que defienden desde el sindicato de la enseñanza pública ANPE, para el que la elección del tipo de jornada del centro educativo “debe corresponder a la autonomía de los centros” a través de un proceso “transparente, participativo y con garantías democráticas”. En ese sentido, desde el sindicato del profesorado recuerdan que el Consejo Escolar del Estado ya se pronunció hace años sobre la jornada continuada, “reconociendo el derecho de las comunidades educativas a establecer el tipo de jornada escolar”.

Quién quiere qué

Sea como sea, lo cierto, como la propia Leticia Cardenal reconoce, es que “se está generalizando que sean las comunidades educativas de los centros quienes decidan sobre el tipo de jornada que quieren”, de forma que se han ido incrementando el número de centros que se han acogido a la jornada continua. Un dato que sorprende, cuando desde la principal agrupación de asociaciones de Padres y Madres se muestran reacios al cambio. Según su presidenta, la explicación podría deberse en parte a que los debates sobre el particular “no se realizan en condiciones de igualdad entre familias y profesorado y el profesorado habla de pedagogía cuando lo que hay detrás es un interés de mejora en sus condiciones laborales”.

También señala al profesorado Antonio Tinajas, que señala a la gran diversidad de situaciones particulares que se dan entre las familias de un colegio, una coyuntura que en su opinión aprovecha el equipo directivo y el profesorado, que “tiende a abusar de la autoridad pedagógica que les atribuyen las familias”. Para Mariano Fernández Enguita, catedrático de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid, por su parte, solo existirían dos “grupos de madres” que se inclinan espontáneamente por la jornada intensiva: “las que no tienen ni buscan empleo o tienen uno a tiempo parcial que combina mejor con ella; y las de clase media acomodada y culta que, habiendo optado por la escuela pública, creen que a sus hijos les sobran horas y que podrían emplearlos mejor en otras actividades fuera de las aulas”. El resto, según Enguita, que conformarían la gran mayoría de madres y padres de alumnos, suelen ser sometidos en opinión del catedrático “a una desinformación sistemática y, a menudo, una presión poco escrupulosa desde el profesorado, que no para hasta que se convierten o se rinden”.

¿Tanta fuerza tiene el profesorado entre los padres y madres para que en abril de este año, sin ir más lejos, 215 de los 325 centros educativos de la Comunidad Valenciana que celebraron consultas sobre la organización horaria, votasen a favor de la jornada continua? Al contrario de lo que mucha gente piensa el cambio horario es una reivindicación mayoritariamente de las familias, de hecho, se da el caso de muchos claustros que no apoyan el cambio y ni siquiera se puede llegar a las votaciones de las familias. En el caso de mi centro y en muchísimos más, somos las familias las que hemos instado al centro para que inicien el proceso”, explica Asun Bañón, presidenta de la Asociación Plataforma A Favor de la Jornada Continua por la Libre Elección en la Comunidad Valenciana, una de las asociaciones más activas y reivindicativas en España.

El profesorado también se defiende de las acusaciones de buscar en última instancia una mejora de sus condiciones laborales. Desde ANPE recuerdan que “no se trata de una reducción de la jornada escolar del alumno ni del profesor, sino de una redistribución de la misma” (esta sigue siendo de 25 horas a la semana); y que en todo caso, la compactación de la jornada tiene otro tipo de beneficios para la función docente, que se ejerce “de forma más racional, fomentando una mayor interrelación personal y profesional del profesorado, facilitando la preparación de las clases, mejorando la programación docente y permitiendo el perfeccionamiento profesional de los docentes mediante una mayor posibilidad de acceso a cursos de formación”.

Argumentos a favor y en contra

Para Asun Bañón, la jornada continua también permite poder aprovechar mejor las horas libres de los niños: “Algo tan sencillo como que los niños puedan irse a una actividad (deporte, música, idiomas, cumpleaños) con los deberes hechos o la lección repasada, y no tener que retrasar esto hasta última hora de la tarde cuando los niños están demasiado cansados”. También destaca de ella su “flexibilidad”, lo que permite adaptarla a las necesidades de cada familia (“Las familias tienen diariamente tres opciones para la salida de los niños del cole, a las 14:00, a las 15:30 o a las 17:00 horas”); y la “reducción del absentismo, especialmente en el caso de los niños más pequeños, que se duermen después de comer”, que se produce al tener que ir solo una vez al centro escolar.

Al desarrollo de las actividades extraescolares gracias a la implantación de la jornada continua también aluden desde ANPE, desde donde afirman que “todo los países modernos han comprendido el alcance de las actividades extraescolares como forma nueva, sugestiva y original de prolongar y entender el aprendizaje fuera del ámbito escolar”. Unas extraescolares que deberían ser en todo caso gratuitas, para no caer en la discriminación del alumnado en función de sus posibilidades económicas.

A esa discriminación aluden precisamente desde CEAPA. Recuerda Leticia Cardenal que la escuela es “un espacio de formación integral para todo el alumnado, donde se forman todos sin diferencias de ningún tipo y donde, además se compensan las desigualdades sociales”. Una formación que debería ser entendida en un sentido amplio, más allá de la transmisión de conocimientos o del tiempo exclusivamente curricular; “la escuela es un referente de convivencia, socialización y participación. Por eso, cuanto menos tiempo sea común a todo el alumnado en la escuela, mayores serán las diferencias, ya que estas crecen en las familias porque somos las familias las que marcamos esas diferencias”.

Según Fernández Enguita, por su parte, la intensificación horaria “perjudica especialmente a los alumnos que ya tienen problemas con la escuela, que son muchos”. En ese sentido, aboga por ir hacia horarios flexibles, “con un núcleo central para todos y flexibilidad en las horas de entrada y salida”. En todo caso, en la coyuntura actual considera preferible la jornada partida, “ya que lo que pueden perder con ella algunos (salir antes de una escuela que les aburre y tener tiempo para actividades que les interesan más) me parece menos grave que lo que pueden perder sin ella otros al no poder seguir el ritmo y verse empujados al rechazo o al fracaso escolares”.

¿Existe una alternativa mejor?

Coinciden todas las fuentes consultadas en que no hay ningún estudio de carácter científico que avale que una alternativa es mejor que la otra; o que una de ellas conlleve mejoras significativas en la calidad de la enseñanza. “Ni los hay ni creemos que los haya, porque las mejoras que se pueden producir en la escuela obedecen a múltiples factores y no a uno exclusivamente. Por lo tanto, no podemos decir que un modelo sea mejor”, afirma la presidenta de CEAPA, que no obstante recuerda que ningún argumento de los que se esgrimen para pasar de jornada partida a jornada continua “son objetivables” y que tampoco han demostrado las mejoras con las que, en su día, se convenció a la comunidad educativa: “Podremos hablar del nivel de satisfacción de profesorado o de familias, pero poco más”.

Su opinión la comparte en parte Mariano Fernández Enguita, que aunque reconoce que los horarios escolares en España “no han tenido todavía el estudio sistemático que merecen”, afirma que hay ya “unas docenas de estudios aquí, y muchos más fuera” cuyas conclusiones se distribuyen “entre pocos y muchos, pequeños o grandes, efectos negativos” de la jornada continua. “No existe un solo estudio, ni uno solo, que sustente los beneficios académicos de la jornada continua. He documentado esto en un libro y varios artículos y vídeos”, concluye.

Antonio Tinajas, por su parte, hace referencia a la cronopsicología, una ciencia que intenta comprender qué factores influyen en el mantenimiento sostenido de la atención por parte de los escolares a lo largo de la jornada. “Sabemos que la atención depende de numerosas variables: la edad y la personalidad del individuo, la naturaleza de la tarea a realizar (perceptivo motriz o mental), si se trata de tareas individuales o en grupo, los procesos mentales puestos en juego, la motivación, pero existe un consenso según el cual, en los últimos años de primaria y en la ESO, la atención es baja a primera hora de la jornada y crece hasta alcanzar su máximo entorno a media mañana (la hora del patio). A partir de aquí, desciende a medida que avanza la mañana y decae bruscamente tras la comida. Durante la tarde, vuelve a incrementarse la atención hasta volver a alcanzar otro máximo a media tarde”, argumenta. Una evolución de la atención que, en apariencia, coincide mejor con el horario partido.

“Tal vez pueda influir algo el horario en el rendimiento académico”, conceden desde la Asociación Plataforma A Favor de la Jornada Continua por la Libre Elección en la Comunidad Valenciana, pero en todo caso consideran que esa influencia “sería meramente anecdótica” en comparación con las soluciones que la jornada continua facilita para la adaptación a los horarios “de una sociedad en constante cambio”. Una opinión que también refrendó el estudioA las tres en casa: el impacto social y educativo de la jornada escolar continua, dirigido por Elena Sintes. En él, la doctora en Sociología, en referencia al argumento, utilizado también por la corriente projornada continua de que esta mejoraba el rendimiento académico, concluía que “la causa que marca la mejora de los resultados académicos y escolares de los alumnos, se encuentra en la calidad del proyecto educativo del centro, no en su horario lectivo”. Por tanto, y dado que el horario “no supone una variable fundamental para la obtención de un mejor rendimiento académico”, consideraba “perversa” la asociación entre ambas variables.

Adrián Cordellat

https://elpais.com/elpais/2017/09/17/mamas_papas/1505641549_019224.html

Inicio del curso 17/18

Hola,

espero que os haya ido bien el verano.

Durante el curso pasado la actividad en este foro fue misérrima, espero que este año sea realmente un espacio de debate, de opinión y, sobre todo,  respeto. Personalmente me sorprende como una sociedad que se pasa el día enganchada a las pantallas se muestra tan poco participativa cuando se trata de compartir el espacio público con desconocidos que, por otra parte, forman parte de eso que siempre ha sido y será la res pública. 

Y a modo de bienvenida del curso os cuelgo dos reflexiones. Esta es la primera, para relativizar el tema de las elecciones:

https://www.youtube.com/watch?v=svOFqRmgBTs

Y esta otra en serio, una opinión sobre un caso de educación, redes sociales y respeto muy interesante:

Un colegio argentino ha cambiado de clase a un niño con Asperger tras presiones de los padres de sus compañeros, que impidieron que sus hijos fueran al colegio como medida de coacción. Estos padres, al conocer la noticia, expresaron su júbilo en un chat privado que se ha difundido de forma viral. Es importante matizar que es privado por varias razones, la más delicada de ellas porque se produjo una filtración: alguien dentro del grupo creyó conveniente hacer pública la conversación. Esa persona, sin embargo, no respondió al resto de integrantes en WhatsApp. Si lo hizo no lo mostró en las capturas, o quizás lo hizo siguiendo al resto y mostrando su alegría porque la clase se desprendiese del chico con Asperger. Vivimos en tiempos muy básicos: uno suele hacer bajo su nombre lo contrario que bajo su anonimato.

Entre las expresiones de alegría de esos padres destacan algunas muy interesantes: “Se hacen valer los derechos de 35 niños sobre uno” y “Es un alivio”. Se desprende que en la clase no había normalidad, entendiendo normalidad en un uso perverso políticamente: en el nombre de esa normalidad se fomenta la homogeneización, y al final del camino el racismo. Los niños han de ir a clase entre iguales, sin alteraciones de ningún tipo, tampoco las involuntarias. Se trata de una actitud natural en muchos padres: la sobreprotección de sus hijos les lleva a construir un mundo de corte y confección, tan alejado de aquello que por diferente les puede resultar peligroso que al llegar a la adolescencia el chico empieza a descubrir el mundo por sí mismo, a menudo con resultados catastróficos.

Una madre que se mostró eufórica en el chat dijo a una televisión argentina que el chico con Asperger tiraba objetos a los otros alumnos. Pero —qué adversativa tan bien colocada— un representante del colegio dijo que se sorprendía de la actitud de los padres con semejantes muestras de euforia. “No es lo normal”. Lo sería si los alumnos fuesen torturados por el chico; también sería la primera vez en la historia que el raro, por descender al lenguaje del chat, somete al resto de la clase. Y que, de tan terrorífico, el colegio lo traslade para que someta a otra.

La escuela puede ser un lugar inhumano precisamente porque es un lugar de formación. Allí el diferente tiene consciencia de que lo es por primera vez, aunque no lo sea: simplemente se lo hacen saber, a veces con una paliza. De esta labor destructiva se encargan sus peores compañeros. La integración es cara a edades infantiles: luego se va abaratando; la miseria humana, sin embargo, permanece como una plaga.

Manuel Jabois

 

Buen curso a todos.

 

 

 

 

 

12 razones para no implantar la jornada continua en la escuela pública, por Kate Buil.

12 razones para no implantar la jornada continua en la escuela Pública

1-La jornada continua está en contra de la igualdad de oportunidades, al depender de cada centro y no de la administración.

2-Estas diferencias entre centros van a favorecer un trasvase del alumnado de la escuela Pública a la privada y concertada (que nunca asumirá la jornada continua).

3-Según los estudios publicados, la jornada continua disminuye el rendimiento. La atención cae comparativamente a última hora de la mañana.

4-La jornada continua dificulta la conciliación de la vida familiar y laboral, dados los horarios en España. Las promesas de apertura en mismos horarios y con actividades gratuitas han ido incumpliéndose a lo largo de los años en otras CCAA con continua.

5-No garantiza al 100% el mantenimiento de servicios esenciales como comedor o apertura de centros extraescolares. Un cambio de gobierno o de política o un descenso de usuarios puede afectar a comedor y a la oferta de extraescolares.

6-En otras CCAA se ha comprobado que desciende el número de usuarios de las extraescolares. Pocos de los que se van a comer a casa a las 14.00 vuelven al centro para realizar extraescolar. Desaparecerán las extraescolares que no lleguen al grupo mínimo o subirá su precio, dificultando el acceso a algunas familias.

7-En las comunidades autónomas donde está implantada la jornada contiua esta decisión ha sido irreversible, no ha mejorado el rendimiento escolar ni se han cumplido los compromisos que se adquirieron.

8-La función socializadora del colegio va desapareciendo con el tiempo dado que el colegio virtualmente cierra a las 14.00 y los recreos se acortan.

9-Las CCAA con peores resultados en el informe PISA de educación tienen jornada continua.

10-En contra de lo que se piensa, la jornada continua no está mayoritariamente implantada en Europa. Sólo un país, Alemania, la tiene en exclusiva.

11-Los niños de 3, 4 y 5 años que deban usar el comedor, comerán a partir de las 14.00 horas después de una jornada lectiva intensiva de 5 horas, el segundo turno lo hará a partir de las 15.00 horas.

12- En todas las CCAA con continua hay descenso de usuarios de comedor, este descenso afectará a otros sectores como el número de monitoras de comedor.